Existe en la ciudad de La Paz, en plena avenida Tejada Sorzano, una casa bastante grande, típica construcción periférica de los años 60's que al día de hoy quedó en pleno centro.
Dicha casa está rodeada de rumores, cuentos e historias. Se dice que una mujer quedó viuda, muriendo con su esposo sus tres hijos, quedando sola, no tardó en enloquecer. Nadie la visitaba ni extrañaba, hasta que un día se vio a un pequeño gato saliendo por la ventana, llevaba un dedo podrido en la boca.
Los vecinos entraron y encontraron a la vieja muerta, toda mordisqueada por gatos callejeros que entraron por la ventana. La casa quedó abandonada por unos cuantos años hasta que uno de los sobrinos volvió de Estados Unidos y vendió la casa.
Con los años, nadie podía habitar allí, las puertas se abrían y golpeaban, los cristales amanecían rotos, en la noche se sentía un correr de viento helado en un pasillo central sin ventanas.
La casa pasó de dueño en dueño y se inventaron rumores sobre asesinatos, suicidios y demás, pero ninguno fue cierto. La única verdad era que nadie podía vivir tranquilo allí.
Con el tiempo la casa fue abandonada y por último rematada por deudas, empero, nadie la compró. El Estado la adjudicó y refaccionó, montando oficinas municipales.
Hoy en día, aún se la recuerda como la casa embrujada y hay funcionarios que realmente detestan trabajar hasta tarde. Parece que cuando cae el sol las computadoras se enloquecen o se escuchan pisadas.
Héctor José Tarqui Gonzales
jueves, 22 de octubre de 2015
Autor:
Héctor José Tarqui Gonzales
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